sábado, 18 de junio de 2011

PALERMO, EL GOLEADOR DEL PUEBLO

La vida deportiva de un goleador que permanecerá glorificado en las más prestigiosas retinas del fútbol nacional.

Palermo, siempre Palermo. El “Loco”, el titán de las mil emociones, tras casi 20 años de carrera profesional, dejó la actividad. Y fiel a su estilo, generó en la gente, sensaciones irreproducibles. Como en aquella lluviosa noche de octubre en el Monumental ante Perú, y como tantas otras con la camiseta de Boca. Un futbolista que nunca dejó de sorprender a propios y extraños. Tantas cosas le han pasado en su carrera, que cualquier persona común y corriente se pregunta una y otra vez, si este delantero grandote, desgarbado, sin tanta técnica, pero con un olfato de gol descomunal estuvo tocado por la varita mágica. Parece un pensamiento de un pibe de 5 años, atado a una ilusión fantasiosa, pero aún así, lo pienso.

¿Porqué siempre él? ¿Por qué siempre Palermo estuvo en el lugar y en el momento indicado? La trayectoria del "Loco", en reiteradas ocasiones, nos dejó sin palabras. Mudos. A más de uno, en enésimas oportunidades les cerró la boca; y a otros tantos, sólo se encargó de crearles más de un inconveniente en la garganta, a causa de interminables afonías. Es la “loca” película, del “Loco” más respetado. Del delantero que en sus inicios causaba gracia, quizás por su look desfachatado y sus limitaciones futbolísticas, y que después, a fuerza de goles, se convirtió en miedo escénico en los rivales.
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Capítulo 1: Junio de 1995. Palermo no fue tenido en cuenta en Estudiantes y estuvo a punto de ser transferido a San Martín de Tucumán por 20 mil pesos. Entrenó con el equipo y hasta los diarios tucumanos lo pusieron en la formación titular en el debut. Sin embargo, a último momento no hubo acuerdo entre los clubes y regresó a La Plata. ¿Qué hubiera sido de Palermo si jugaba en Tucumán el Nacional “B”? Misterio que jamás será develado.


Capítulo 2: En 1996 tras recibir la confianza del Profe Córdoba, el "Loco" la rompe en Estudiantes. Entre otros goles, el 2 de mayo del '97 le hace dos a River en el Monumental, hecho que despierta el interés de Boca.

Capítulo 3: Ya en el club de la Ribera, en el día del retiro de Diego Armando Maradona, el 25 de octubre de 1997, Palermo, que hasta ese momento era resistido por la hinchada xeneize, convierte -bajo una lluvia torrencial- el gol de la victoria frente a River en el Superclásico.

Capítulo 4: El torneo Apertura de 1998 se convierte en el mejor de su carrera. El Boca de Carlos Bianchi fue campeón invicto (al campeonato siguiente alcanzaría la racha de 40 partidos sin perder) y Palermo gritó 20 goles en 19 partidos. Récord absoluto en los campeonatos cortos.


Capítulo 5: El Clausura '99 consagraría a Boca bicampeón. En la fecha 9 de dicho certamen, el 24 de abril, Palermo marcó un gol insólito. Frente a Platense en cancha de Vélez, el "9" anotó de penal, tras pegarle con las dos piernas, después de un resbalón.

Capítulo 6: Primera página negra en su carrera. Con la Selección Argentina, el 4 de julio de 1999, en Luque (Paraguay) por la Copa América y ante Colombia, el “Loco” erró tres penales. Pocos días después del triste récord, Palermo se tomó revancha frente a Uruguay, donde -debido a un terrible codazo recibido minutos antes- marcó un gol con un ojo totalmente inflamado.

Capítulo 7: El 13 de noviembre de 1999 fue un día agridulce en la vida del Titán. En Santa Fe ante Colón, Palermo hizo su gol 100 en Primera División, con una rotura de ligamentos en la rodilla derecha a cuestas. Duro golpe en su trayectoria, que demandó seis meses de recuperación.

Capítulo 8: Regresa a las canchas el 24 de mayo de 2000, frente a River por los cuartos de final de la Copa Libertadores. En la semana previa al esperado choque, el por entonces entrenador millonario Américo Gallego, declaró ante los medios en tono de broma que "si Boca pone a Palermo, yo lo pongo a Enzo (Francescoli, quien se retiró en 1997)". Ingresa por Alfredo Moreno en el segundo tiempo y marca, prácticamente en muletas, el tercer gol de Boca. Victoria y pasaje a la semifinal. Inolvidable.

Capítulo 9: Uno de los momentos más importantes de la vida deportiva de Palermo y de la historia de Boca Juniors. 28 de noviembre de 2000. En 5 minutos el goleador le convierte dos goles al poderoso Real Madrid por la final de la Copa Intercontinental. Boca ganó 2 a 1 y se consagró campeón del mundo por segunda vez.


Capítulo 10: 29 de noviembre de 2001. Ya en España, jugando para el Villarreal, cuando atravesaba su mejor momento y tras un gol al Levante por la Copa del Rey, festejando con los hinchas, se derribó un muro y se fracturó la tibia y peroné del pie derecho. Segunda lesión de consideración en su carrera.

Capítulo 11: Después de un paso sin pena ni gloria por el Betis y el Alavés, regresa a Boca, gana seis títulos y encuentra un buen nivel futbolísitco. A pesar de ello, en este lapso recibe una de las peores noticias de su vida. Fallece su segundo hijo, Stéfano. El 6 de agosto de 2006 Palermo le pide jugar al técnico Alfio Basile y le convierte dos goles a Banfield. Con la fuerza del corazón, Titán...

Capítulo 12: El 13 de diciembre de 2006, Palermo y todo Boca perdieron una posibilidad histórica, la del tricampeonato. La final del Apertura la ganó Estudiantes 2 a 1. Palermo, reconocido hincha del conjunto platense, hizo el gol xeneize, lo que provocó una fuerte discusión con su amigo, Juan Sebastián Verón.

Capítulo 13: ¡Que golazo Palermo! El 24 de febrero de 2007, cuando la prensa lo hostigaba por bajo rendimiento, el "Loco" hizo un gol de otro planeta. Desde la mitad de la cancha, Palermo le convirtió a Independiente el que tranquilamente puede ser considerado el mejor gol de su carrera. Fue en el estadio de Racing y ante la mirada atónita del arquero Oscar Ustari. Memorable. Goleador serial.


Capítulo 14: También en 2007, el conjunto de la Ribera se coronó por sexta vez en su historia campeón de América. En las semis de la Libertadores ante el Cúcuta colombiano, el "Xeneize" cayó en la ida por 3 a 1. El partido de vuelta, jugado el 7 de junio, sería exótico por donde se lo mire. Una imponente niebla dificultó la visión tanto de los protagonistas como de los espectadores. Boca necesitaba al menos ganar 2 a 0 para llegar a la final. Quién sino Palermo, para marcar el segundo tanto, que en la cancha no se vio, y que por televisión si no fuese por una cámara de piso que se encontraba a pocos metros del arco tampoco hubiera sido posible de observar. Claro, el "Loco" hizo goles en cualquier momento, circunstancia y condición climática. Boca finalmente ganó 3 a 0 y se quedó con la Copa tras derrotar en la final a Gremio.

Capítulo 15: El 26 de enero de 2008, en pleno verano, Boca enfrentó a River en Mar del Plata. El conjunto azul y oro derrotó al rival de siempre por 2 a 0 y el último de los goles lo marcó Palermo, colgado del travesaño. Sí, leyó bien, trepado del horizontal.

Capítulo 16: Siguiendo en 2008, Martín realiza una gran Copa Libertadores en la que convierte 7 goles, aunque su equipo queda eliminado en semifinales. Al poco tiempo, Boca obtiene la Recopa Sudamericana ante Arsenal, con un gol suyo en el partido de ida. Sin embargo, el 24 de agosto, cuando Palermo estaba en los planes de Basile para retornar después de mucho tiempo a la Selección Argentina, se vuelve a romper los ligamentos en un partido contra Lanús. Muchos dudaban si Martín iba a poder sortear -una vez más- semejante escollo.

Capítulo 17: Así y todo Palermo siempre pudo, siempre volvió. En 2009, regresa el 25 de septiembre ante Newell's en La Bombonera y es el goleador de un flojo Boca dirigido por Carlos Ischia. Si bien su equipo no anduvo bien, el "9" de a poco fue recuperando el gran nivel que mostró antes de sufrir su última lesión. Además, el 30 de abril, el Titán anotó su gol 200 con la camiseta azul y oro, frente al Deportivo Táchira de Venezuela, por la Libertadores ¡y de tijera!. Un rompe-redes de aquellos...

Capítulo 18: El 4 de octubre el "Loco" ingresa en el Récord Guiness y no precisamente por los tres penales marrados en el '99. Ante Vélez, Palermo hizo un gol de cabeza desde 39 metros. Cuatro días antes, en Córdoba, había vuelto a ponerse la camiseta de la Selección Argentina marcando los dos tantos de la victoria nacional frente a Ghana, lo que le posibilitó ser convocado por Diego Maradona para el choque decisivo ante Perú, por las Eliminatorias para el Mundial 2010.

Capítulo 19: Palermo constantemente nos sorprendió con algo nuevo. Su carrera tenía más cuerda. Siempre que estuvo en una cancha de fútbol (más precisamente, fiel a su instinto goleador, adentro del área), cualquier cosa podía pasar. 10 de octubre de 2009. Eliminatorias para Sudáfrica 2010. Perú le empató a Argentina en el minuto 45 del complemento. Dos minutos más tarde y ante un diluvio, Palermo, con el tabique roto y después de una serie de rebotes, marcó el gol del triunfo. Único, inigualable. Para quedar a un paso del Mundial. "Palermo tenía que ser. Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, y aquí estoy, resucitando", deliró Víctor Hugo Morales en su relato, a dúo imaginario con Mercedes Sosa.

Capítulo 20: 12 de abril de 2010. Día imborrable en la vida de este luchador. Ante Arsenal en La Bombonera, Martín Palermo marcó su gol número 218, que le permitió superar la marca de Roberto Cherro, para consagrarse como el máximo artillero de la historia de Boca. Y fiel a su estilo, en ése partido, no sólo marcó el 218, sino que también hizo el 219. Porque Palermo nunca se conformó. Fue un goleador insaciable.


Capítulo 21: Palermo siempre tiene un as bajo la manga. A lo largo de su trayectoria demostró que darlo por muerto antes de tiempo era un pecado -la mayoría de las veces, mortal-. El 22 de junio de 2010, en el Mundial de Sudáfrica, frente a Grecia, Martín ingresó al campo a 10 minutos del cierre. Ese tiempo le bastó para anotarse en la historia de la Copa del Mundo, convirtiendo el segundo gol de la victoria de Argentina.

Capítulo 22: Y para el final, se retiró a lo grande, como un jugador de semejante magnitud lo ameritaba. En el Clausura 2011, su último torneo en Boca, tuvo que esperar hasta la fecha 11 para gritar su primer gol, frente a Huracán. Después, nadie lo detuvo. El 15 de mayo del presente, en la despedida de los Superclásicos, fiel a su costumbre, selló el 2-0 ante River. Alcanzó a José Sanfilippo como quinto goleador histórico del fútbol argentino. El domingo 12 de junio, jugó su último partido en La Bombonera, ante una fiesta imponente, y una semana después, el 18, cerró su vida de futbolista profesional en El Bosque ante Gimnasia -el rival al que más le convirtió- y con una particularidad: fue determinante hasta el último minuto de su carrera. En la última jugada, cedió de cabeza para que Cellay marque el gol del empate ante el "Lobo". De película. De principio a final.


Palermo es, fue y será así. No habrá otro igual. Gladiador de los de antes, el Titán jamás se rindió. Por eso genera las emociones más indescriptibles en la gente. Ejemplo de esfuerzo, de nunca darse por vencido -ni aún vencido-. A lo largo de su carrera, resurgió incansablemente de sus propias cenizas. Porque Palermo es Argentina, es pueblo. Porque Martín Palermo es el Goleador del Pueblo. "22" capítulos del "Loco". 22 escenas de su loca e imborrable película.



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